miércoles, 12 de octubre de 2011

Mis humildes notas entre muros llenos de historia...

El pasado 7 de Septiembre tuve de nuevo la oportunidad de tocar en el fantástico Teatro Romano de Mérida. Fue con motivo de la Entrega de Medallas de Extremadura y mi cometido era ambientar al público desde la entrada hasta el acceso a los asientos. ¡Tuve hasta mi propio camerino!

Una hora de música initerrumpida muy agotadora pero a la vez muy gratificante, ya que puedes ver de cerca la impresión de la gente, sus caras, sus expresiones, sus sonrisas. Hubo muchas personas que se acercaron para felicitarme, para saludarme, fotografiarme o simplemente para escucharme más detenidamente, y eso es lo que a mí me llena. Saber que con mi música puedo estar acariciando el corazón de alguien. Eso es lo que merece la pena (aunque hay que reconocer que tener un camerino para ti sola también mola).


(Vaya con la botellita de agua... ¡Siempre en los lugares más inoportunos!)

3 comentarios:

Wafwaf dijo...

Jo, que bonito! Eso si, una hora de tocar el arpa... debe de ser agotador no, lo siguiente!!

Un besito Ross!

Rosa Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Nunca lo pruebes jaja un besazo!

acetrera dijo...

Que guachi"! Seguro que viste a Acetre y a Clara, que tocaron ese mismo día jeje
belén

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